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Economía Naranja, la herramienta clave para reactivar un país

 

El impacto económico de la pandemia se siente cada vez más fuerte. En este caos financiero, las industrias creativas apuestan por ser el giro de timón y demostrar su especial dinámica

La economía naranja influye en la preservación del patrimonio y en la proyección de la identidad de un país.

Desde hace algunos años la economía naranja ha tomado fuerza en Panamá. Actualmente esta industria ocupa el 6,3% del producto interno bruto (PIB) del país, lo equivalente a lo que aporta el Canal de Panamá, por lo que se ha convertido en una fuente de crecimiento económico y genera más de 50,000 empleos, de acuerdo con una investigación realizada en 2016 por la Organización Mundial de Propiedad Intelectual (OMPI) en colaboración con el Ministerio de Comercio e Industrias (Mici) de Panamá.

Pero, ¿qué es la economía naranja? Según los expertos es aquella que convierte la creatividad y las nuevas ideas en bienes y servicios. Es una mezcla de actividades tradicionales –como la escritura, el arte, el teatro, el cine, la animación, la música– con actividades nuevas surgidas de la mano con la tecnología. Así como también las manifestaciones tradicionales y patrimoniales, el turismo cultural y el patrimonio material e inmaterial. Es decir, toda actividad que desarrolla el talento creativo con fines comerciales.

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) destaca que la economía naranja representa un 3% del PIB mundial y ofrece empleo a más de 29,5 millones de personas en el planeta, es decir genera más de $2,25 billones de dólares al año.

De acuerdo con el libro: Economía Naranja: una oportunidad infinita, de Felipe Buitrago Restrepo e Iván Duque Márquez (actual presidente de Colombia), y editado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), si las industrias culturales y creativas fuesen un país, serían la cuarta economía mundial.

Latinoamérica ha sido considerada “territorio naranja” por el avance de sus industrias creativas.Pixabay

Pese a que esta industria estaba en todo su apogeo, se ha visto empañada por la crisis mundial de la pandemia causada por la covid-19, y a aquellos emprendedores que apenas se iniciaban en la economía naranja en Panamá, hoy les resulta difícil sobrevivir, más aún cuando los gastos operativos resultaban insostenibles.

La joven emprendedora asegura que su proyecto está desarrollado bajo el concepto de economía naranja, porque ayuda a impulsar a las personas para que desarrollen sus talentos y convertirlos en dinero. “Si eres una persona que tiene habilidades con las manos, por ejemplo, haces pulseras y luego las comercializas, estamos hablando de economía naranja.

Conte coincide en que la economía naranja aporta hoy por hoy el 6% al PIB del país. “Lo que significa que no necesitamos estar enviando hojas de vida a las empresa para ver quien nos contrata, sino que yo a través de una pequeña inversión en el talento que tenga, puedo vivir de ello. Ahora mismo nosotros somos un paraguas que impulsa a estos emprendedores a que sigan adelante con sus proyectos”, enfatiza.

Según Conte, la economía naranja beneficia a mucha gente, ya que el dinero se mueve de forma circular, es decir dentro del país. “Lo bonito de comprar marcas localmente es que apoyas la economía de tu país e igualmente impulsas a las personas a que vivan sus sueños y tengan su propia independencia”.

Arelis Álvarez, creadora de Sportiva, tienda de ropa femenina, añade que la plataforma las Marías Market es una muy buena oportunidad para las personas que emprenden y no cuentan con un capital para tener un espacio físico donde vender sus productos, sobre todo en estos tiempos tan difíciles.

“Lograr el éxito en un negocio en tiempos de pandemia se hace un tanto difícil, ya que las personas no se pueden movilizar, pero con el 'boom' de las nuevas tecnologías y las redes sociales el panorama cambia. Nuestros productos se pueden comercializar y llegar a mucha gente”, asegura Álvarez.

Conte, además señala que Panamá tiene en su ADN ser tremendamente creativo: “ahora nos toca ser más innovadores, para que en unidad obtengamos los beneficios de esta sinergia que tanto necesita. Por esa razón hemos diseñado una nueva plataforma para emprendedores, enmarcada en este movimiento de industrias creativas”.

“Los espacios destinados para emprendedores han surgido en todo el continente como una nueva plataforma para explorar nuevas formas de colaborar, brindar capacitación y que el emprendedor pueda enfocarse en la producción creativa y los negocios de impacto social”, puntualiza Conte.

Monetizar el talento

Aunque el término parece nuevo, no lo es. El primero en acuñar el concepto fue el británico John Howkins, considerado como el padre de la economía naranja y autor del libro 'La economía creativa: cómo la gente hace dinero con las ideas', publicado en 2001. La definición de Hawkins fue: “una economía en la que las ideas son el principal aporte y el principal resultado, donde la gente se preocupa más por generar ideas y cosas nuevas, en lugar de acudir diariamente a un trabajo rutinario y repetitivo”.

En ese sentido, la economía naranja implica convertir el talento en dinero a través de proyectos que transformen las ideas en acciones productivas, fomentando la creatividad, las habilidades y el ingenio de los emprendedores.

Sin duda, el enfoque naranja abre los ojos sobre la dimensión industrial y el potente valor económico que tienen para Panamá y la región en este tiempo de crisis, generando identidad y desarrollo local, bajo un modelo más colaborativo, creativo e inclusivo.

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